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Las reglas...

"Siempre sigo las reglas... a menos que no tengan sentido..." Me consideraba una persona disciplinada. Alguien que procura obedecer las reglas y hacer bien las cosas. Así me autodefinía ante mi mismo. Recientemente me he dado cuenta que eso no es cierto. Rompo reglas todos los días: leyes, reglas sociales, reglas en el trabajo, reglas de cualquier institución a la que pertenezca, buenas costumbres. Desde que recuerdo he sido así... Inconscientemente decido qué reglas tienen sentido. Las reglas que tienen sentido las sigo al pié de la letra, y además hago mi parte para que se cumplan. Por el lado contrario, si por algún motivo no me gustan, me las brinco a conveniencia; sin siquiera sentir remordimiento. No me importa si me descubren o me regañan, porque para mí no valen. No tienen sentido.

Dejando atrás...

Resulta difícil aceptar que el pasado ya no es; resulta difícil dejar ir algo que fue muy bueno porque nos gustaría que siguiera siendo igual. Con el tiempo llega la aceptación, y dejar ir ya no resulta tan difícil. Seguimos queriendo que esos momentos vuelvan, pero ya no tanto. Otros momentos vendrán, y hay que saber dejar ir...

Si no es ahora, no será nunca...

Alguién me dijo la semana pasada algo que me ha tenido pensando mucho. Si en éste momento tenemos la oportunidad de hacer algo, pero no lo hacemos... aún y cuando tengamos una oportunidad de hacerlo después, no será el mismo momento. Ese momento y eso que no tomamos, nunca fué. No existió, y no volverá. Podrá ser algo similar, pero no exactamente lo mismo. No siempre tenemos tiempo de evaluar si vale la pena vivir algo en cierto momento. Nos dejamos llevar por instinto, o nos frenamos por miedos y posibles consecuencias. Ya cuando tenemos tiempo de evaluar si era buena idea o no, el momento ya pasó. Nunca exisitió. Creo que regularmente, ante la duda, es mejor dejarlo pasar... ¿y cuándo no?

"Los hombres no maduran..."

Mi madre siempre ha dicho que los hombres no maduran. Yo siempre opiné lo contrario. Yo veía a los "grandes" y asumía que acostumbraban portarse bien y ser responsables. Va uno creciendo y se da cuenta que el espíritu de joven se rehúsa a partir. Al convivir con gente mayor en el trabajo, se da uno cuenta que son capaces de comportarse igual que los amigos de uno bajo las circunstancias adecuadas. No importa el nivel socioeconómico. Los hombres entre hombres siempre serán niños. Ahora que soy "grande" y bajo ciertas circunstancias vuelvo a ser un joven o hasta un niño, me doy cuenta que es verdad: los hombres no maduran, pero su entorno va cambiando. Siempre es bueno buscar variar ese entorno para recuperar esa juventud interna que se rehúsa a partir y siempre estará ahí. Los hombres no maduran, madura su entorno. De las mujeres no sé... desde pequeñas quieren ser grandes.

El enfoque...

Uno ve mucha gente deambulando por la vida. Muchos en algún momento hemos deambulado por la vida. La vida está llena de corrientes, y sí no nadamos hacia lo que queremos, nos irá arrastrando. Porsupuesto que hay que encontrar la felicidad en el día a día, pero eso no significa el no plantearnos metas y buscar hacer sueños realidad. A fin de cuentas parte de lo emocionante de perseguir sueños es el camino por recorrer; el día a día. Dedica tiempo a determinar qué quieres y cuando. Ya después vendrá el cómo. Además, dedica unos minutos al día a evaluar qué hiciste hoy que te acerca a tus metas, y qué definitivamente no resultó productivo en ese sentido. Usa esos minutos para soñar: visualiza y siente que ya estás ahí. Disfruta el camino, pero con un fin en mente.

No olvides que...

Estamos aquí de paso. Tuvimos la suerte de nacer y somos únicos e irrepetibles. Cada segundo no volverá. Es importante disfrutar cada segundo. Tengo suerte de estar aquí, de ser quien soy y de hacer lo que quiero. El simple hecho de saber que algún día la vida se va a terminar, me hace disfrutarla más. Soy feliz y siempre he sido feliz; tengo suerte. No logro entender cómo hay gente que tiene mucho y no lo disfruta; supongo que no se han dado cuenta de lo maravilloso que es estar aquí. Me gusta mi vida y me gusta que existe un futuro lleno de oportunidades; un mañana lleno de oportunidades. Algún día no habrá un mañana, y quiero sentirme ese día agradecido y satisfecho; más aún que hoy. Dado que nuestro paso por el mundo es una nada comparado con los millones de vidas que han pasado por la tierra, se me ocurren dos cosas: mi vida realmente no importa y puedo hacer lo que sea, ó, hay que hacer que mi vida importe y que mi paso por el mundo haga otras vidas mejores (aún cuando yo ya...

El paso del ángel

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Desde pequeño uno sabe la diferencia entre lo bueno y lo malo. Uno sabe lo que debe y lo que no debe hacer. Aprendemos y nos sabemos la teoría, pero no siempre resulta agradable ó fácil ponerla en práctica. Primero son las travesuras, los dulces y no comerte las verduras. Tiempo después vienen las desveladas y los excesos. Razonando un poco, comenzamos a buscar el equilibrio entre lo bueno que es bueno, y lo bueno que es malo. Tendiendo a lo malo. Pasa más tiempo, y uno se da cuenta que la vida se cobra lo malo. Es la primera llamada. La teoría se siente. Nunca dudamos que fuera verdad, pero sentirlo no deja de ser impactante. Seguimos buscando el equilibrio entre lo bueno que es bueno, y lo bueno que es malo. Tendiendo a lo bueno. Es muy cierto que la vida es ahora, pero también es muy cierto que la vida es sólo una.