Esta lloviendo. Huele a bosque. Huele a limpio. Cosa rara en la ciudad más grande del mundo. Entra un poco de agua pero no me atrevo a cerrar la ventana. La temperatura, la humedad, el olor, los truenos y las cobijas que casualmente hoy puse en mi cama... Todo coordinado para llevarme 25 años atrás. A mi infancia. A mi pueblo. Cerca de mis seres queridos. Ya me estoy quedando dormido. Pero vuelvo a abrir los ojos para sentir un ratito más.
Train to get stronger in every aspect. Use all resources to get stronger. Identify and work on my weaknesses. Always keep going. Take care of my family and close friends. Never quit for the wrong reasons. Under every circumstance live by God’s teachings. Do what's right. Help others without expecting something in return. Do not tolerate people who step over the rules. Treat others, as you would like to be treated.
Hay una escena que se repite mucho en el mundo. El adulto se agacha a la altura del niño. Usa la vos dizque de algo muy importante. Cejas levantadas. El mensaje, entre adultos, suena razonable. Muy razonable. Parece tener todo el sentido del mundo intentar inculcarlo en un niño. Si el adulto reflexionara, se daría cuenta de que no es algo que haya logrado manejar de forma natural (suponiendo que lo haya logrado). Menos aún en la infancia. Pero esa ya es otra historia. Este mensaje, traducido a sentido común, sería simplemente un: - “No te portes como un ser humano.” La misma idea, poquito extendida, sería: - “No sigas eso que sientes. No sigas eso que te sale natural. No sigas eso que tus genes, después de miles de años de prueba y error, decidieron que era buena idea.” En el lenguaje adulto de gente diciendo cosas importantes, sería consejos con títulos como: - “Compórtate”, “no seas exagerado”, “no llores por eso”, “no te enojes”, “no preguntes tanto”, “qué vergüenza”. Frases c...
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