Venga el día
Voy a salir a correr. Toca ir a la playa. Hay tiempo.
No tengo podcasts descargados. Tampoco audiolibro. Y no tengo ganas de correr sin audio. A veces sí. Hoy no.
Mi cabeza insiste en que correr sin consumir contenido “útil” es perder el tiempo. Porque, aparentemente, hacer ejercicio no es suficiente: hay que aprender algo, aprovechar el tiempo y regresar con algún tipo de upgrade.
Ni modo. Escucharé música.
Playlist: “Tus Me gusta”. Es lo único que tengo descargado.
Mientras corro, pienso en la importancia de escuchar música de vez en cuando. En permitirnos disfrutar lo que sabemos que disfrutamos. Sin justificarlo. Sin pensar en productividad.
No debe ser malo disfrutar en lugar de “aprovechar el tiempo”. Seguro hasta trae beneficios.
Mi cabeza empieza a ordenar ideas en una tabla para comparar qué conviene más: consumir contenido útil o escuchar música. Después intenta decidir qué peso darle a cada variable.
El análisis se complica. Hay demasiadas variables. Depende del día, del ánimo, del cansancio, del contenido y, seguramente, de otras cosas que habría que incluir en una segunda tabla.
Mejor escuchamos música.
Va saliendo el sol. Suena Estopa. Luego aparece el acordeón de Celso Piña en la canción de Estopa.
No me acordaba de esa canción. Menos de haberle dado “Me gusta”. Ya me acordé. Una joya.
Me pasa seguido. Todavía me sorprende el tema de la memoria. La mía guarda pocas cosas y solo de vez en cuando me las devuelve.
Regresamos a lo importante: playa, sol saliente, Estopa y Celso Piña.
Combo ganador.
Emoción.
Felicidad.
Venga el día.
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