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Mostrando entradas de 2025

Niño, no te portes como un ser humano.

Hay una escena que se repite mucho en el mundo. El adulto se agacha a la altura del niño. Usa la vos dizque de algo muy importante. Cejas levantadas. El mensaje, entre adultos, suena razonable. Muy razonable. Parece tener todo el sentido del mundo intentar inculcarlo en un niño. Si el adulto reflexionara, se daría cuenta de que no es algo que haya logrado manejar de forma natural (suponiendo que lo haya logrado). Menos aún en la infancia. Pero esa ya es otra historia. Este mensaje, traducido a sentido común, sería simplemente un: - “No te portes como un ser humano.” La misma idea, poquito extendida, sería: - “No sigas eso que sientes. No sigas eso que te sale natural. No sigas eso que tus genes, después de miles de años de prueba y error, decidieron que era buena idea.” En el lenguaje adulto de gente diciendo cosas importantes, sería consejos con títulos como:  - “Compórtate”, “no seas exagerado”, “no llores por eso”, “no te enojes”, “no preguntes tanto”, “qué vergüenza”. Frases c...

Para mis amigos

Nos unió una zona geográfica. Un parque, una época. Circunstancial pero inevitable. Como la familia: no la eliges, pero se vuelve parte de ti. El tiempo hace lo suyo. Se tardó. La entropía se tardó. Cada quien tomó su rumbo, como debe ser. Y aun así, creo que lo nuestro dio mucho más que el promedio. Y sigue dando. Sigue dando. Me pasa como con mis hermanos: los veo poco, hablo poco, pero cuando nos encontramos, se siente como siempre. Como si nada hubiera cambiado. Me río, me siento bien, y me acuerdo que es bueno tener cerca a más gente que quieres. Una llamada, una comida, un café, una carne asada con la racita… es otra cosa. Aunque uno conozca gente nueva, tal vez con intereses similares en esta etapa de la vida, no es lo mismo. Se platica bien. Pero no es lo mismo. Con ustedes no necesito contexto. No tengo que explicar nada. Hay una complicidad que siempre estuvo ahí. Fueron años que nos formaron. Parece poquito, pero es mucho. Los quiero mucho. Me da gusto verlos seguir, crecer,...

Ser desesperado parecía buena idea.

Parecía que hacía más. Yo creía que era bueno ser desesperado. Lanzarme sin esperar. Sin leer instrucciones. Resolver. Hacer. Pero el tiempo no tiene prisa. Y con el tiempo, aprendí. Hoy sé que esperar también es hacer. Hoy sé que algunas cosas solo llegan solas. El tiempo da las mejores lecciones. Te enseña que la prisa es ruido. En el silencio crecen muchas cosas que valen la pena. Hoy dejo que algunas cosas se resuelvan solas. Ser desesperado parecía una buena idea. Hoy sé que también hay que esperar.

Aguinaldo con pedales

Hoy me crucé con alguien que veo caminando hacia su trabajo varias veces por semana desde hace un par de años. Esta vez iba en bicicleta. Volteé a verla. Él lo notó y, con una sonrisa, me dice: “El aguinaldo, carnal.” Me reí. .